De carácter explosivo,
ha experimentado como actor y cantante, pero su anhelo real
es desarrollarse como director de cine. Hijo de Verónica
Castro y Manuel 'El Loco' Valdés, Cristian nació
famoso, pero luego se encargó de obtener logros propios
con su carrera como cantante.
Datos biográficos
Conoció la fama desde
que nació: ser el primogénito de Verónica
Castro significó para Cristian ser perseguido desde pequeño
por las luces de las cámaras y la curiosidad de los periodistas,
con quienes hasta la fecha no ha logrado entablar una relación
cordial.
Ese niño 'güerito'
de ojos claros y pispiretos como su madre y con una sonrisa
igualita a la de su padre (Manuel 'El Loco' Valdés),
tuvo su primer éxito en el mundo del espectáculo
con su interpretación de la canción Gallito Feliz,
que a la fecha aún incluye en sus conciertos.
Bajo el cobijo de su madre,
su tía Beatriz y su abuela, Cristian fue dándole
forma y vida a su carrera, a los siete años fue locutor
de radio y tuvo su propio programa: La hora de Cristian.
Más tarde combinó
la actuación con el canto al participar en el festival
Juguemos a Cantar y en la obra musical Mame, en la que compartió
el escenario con Silvia Pinal y que fue la primera de las experiencias
artísticas que le dio la satisfacción de ser reconocido
con varios premios cuando apenas tenía nueve años.
A los 15 debutó en
el Festival de la OTI con el tema 16 diciembres y retomó
su faceta de actor al participar en la telenovela Las Secretas
Intenciones.
En 1991, grabó su
primer disco, Agua nueva, en el cual incluía la canción
No podrás, que se convirtió en un éxito
a nivel continental.
¡Viva la libertad!
A la par que conoció
el éxito cosechado por trabajo propio, Cristian se alejó
un poco de su madre, en una etapa en la que se caracterizó
por sus escandalosas declaraciones, como cuando confesó
su adicción a las drogas.
Por ese tiempo, Cristian
también reconoció que su padre era el cómico
Manuel 'El Loco' Valdés.
"Sí soy hijo
de Manuel Valdés, pero a ese señor ni lo conozco",
explicó, a la vez que sostenía que sentía
más como madre a su abuela, pues Verónica Castro
se la pasaba trabajando para poder sostener económicamente
su hogar.
No obstante, la idolatría
que sentía por su madre lo hizo recapacitar y en otra
ocasión señaló que su padre y su madre
eran una sola persona que se llamaba Verónica Castro.
Después de grabar
dos discos más, de viajar, ofrecer conciertos por América
Latina y acumular varios reconocimientos, entre ellos el Premio
Lo Nuestro a la Mejor Canción por Nunca Voy a Olvidarte
en 1994, Mejor Artista Masculino en la categoría Regional
Mexicana en 1996 y Premio Especial "Jóvenes con
Legado" en el 2000, el joven decidió olvidarse por
un tiempo de su carrera musical y radicó un tiempo en
Nueva York para estudiar cine, porque su más grande anhelo
es dirigir una película.
Muchas veces Cristian ha
dejado ver su intención de convertirse en director, en
algunas ocasiones afirmó que ya había escrito
una historia a la que tituló Choro mata carita, en la
que dijo que participaría su madre como protagonista.
Sus berrinches y sus amores
Más que por sus relaciones
amorosas, los escándalos de Cristian Castro los ha determinado
su poca diplomacia al manejar sus relaciones públicas.
Como un buen niño
consentido, Cristian Castro ha manejado su carrera hasta de
manera berrinchuda. Nunca le ha importado ser puntual en las
citas concertadas con los medios de comunicación, con
quienes se ha portado incluso de manera impertinente.
Dueño de un auto
marca Lamborghini que le regaló su madre, Cristian radicó
un tiempo en Fisher Island, Miami, lugar que eligió para
independizarse de su familia, después de pasar la mayor
parte de su vida en México. Pero durante el 2000 regresó
a su patria.
Desde que inició
de manera formal su carrera como cantante, el joven ha sido
considerado más intolerante que polémico.
Su informalidad lo ha llevado
a dejar más de dos horas esperando a los medios citados
por la disquera que distribuye su material, para después
declarar que él no los necesita para difundir su material
y darse a conocer con el público.
Entre sus groserías
y el carisma que ha logrado proyectar a un sector del público
femenino de América Latina, la fama de Cristian crece
día a día, lo mismo por sus canciones que por
sus amores o sus desplantes.
En su madre, Cristian ha
encontrado al mejor abogado, pues en varias ocasiones ha sido
Verónica Castro la que sale en su defensa, ya sea para
explicar la conducta de su hijo o para pedir que lo dejen en
paz.